24 enero, 2010

Entrevista, enero 2010

Entrevista a Silvio Rodríguez: “El ALBA intenta un modelo superior de relaciones en Latinoamérica y espero que lo consiga”
Por Mario Casasús/teleSUR

En entrevista exclusiva con teleSUR, Silvio Rodríguez (1946) habla de literatura y política, en la víspera del nuevo material discográfico, Segunda cita: “El día que presenté a la prensa Cita con ángeles (2003), que es un disco muy marcado por la agresión a Irak, mencioné que en algún lugar no muy lejano me estaba esperando una cita con los ángeles de mi país. Después me di cuenta de que en Cuba los serafines somos sencillamente los cubanos, porque la Revolución fue como Prometeo, que entregó el fuego, del saber, a los mortales”

Autor de una inconmensurable discografía, cabe mencionar: Días y flores (1975); Te doy una canción (1975); Cuando digo futuro (1977); Al final de este viaje (1978); Mujeres (1979); Rabo de nube (1980); Unicornio (1982); Tríptico (1984); Causas y azares (1986); Oh melancolía (1987); Silvio Rodríguez en Chile (1990); Canciones urgentes (1991); Silvio (1992); Rodríguez (1994); Domínguez (1996); Descartes (1998); Mariposas (1999); Expedición (2002); Citan con ángeles (2003); Érase que se era (2006) y Segunda cita (2010).

Silvio comparte diversas reflexiones con los lectores de teleSUR: “Cuba es tratada como a Prometeo y, además, con mucha hipocresía. Cada sol ve los abusos sin nombre que desde el capitalismo se cometen, pero el socialismo arrastra faltas que sus enemigos saben aprovechar. Hoy no basta con ser pacífico y solidario, ni alcanza con velar por el porvenir: hoy el socialismo debe emular y vencer las pautas de libertad que los consorcios mediáticos recomiendan. Ignoro si un socialismo que juegue y gane en esos campos sería proclamado Socialismo del siglo XXI”

MC.- Ediciones Ojalá publicó Canciones del mar (1996) y el año pasado salió de la imprenta un extenso Cancionero (2009), ¿habrá una tercera antología con esbozos de narrativa, partituras y poesía?, ¿quizás un libro con fotografías dispersas de su autoría?
SR.- Pudiera decirse que Canciones del mar llevaba treinta años escrito y que por eso no fue muy difícil organizarlo; para convertirlo en libro sólo tuve que redactar el prólogo. Cancionero surgió de Te doy una canción (2006), la antología que publicó Planeta, imposible de vender en Cuba, por el precio. Así que nos propusimos que la versión cubana fuera tan buena, o mejor: cambiamos el formato, pusimos otras fotos y dibujé las viñetas especialmente para la edición. Prácticamente hicimos otro libro. Agregamos ciertas canciones que aunque no están en discos tuvieron cierta relevancia. Por último añadimos algunas más, inéditas. En total no suman cuatrocientas. Respecto a un posible libro futuro, en estos momentos no sabría decirle.

MC.- La canción “Segunda cita”, dice: “El dolor que no curen los ángeles/ojalá que no pueda volver/La canción que no canten los ángeles/sólo el viento la puede saber”. En Cita con ángeles encontramos referencias a las trágicas muertes de Giordano Bruno, José Martí, García Lorca, Lennon, Allende, Che Guevara y Luther King, ¿el más reciente disco lo imaginó en correspondencia al que grabó en 2003?, ¿cuál será el pretexto para la Segunda cita?
SR.- El día que presenté a la prensa Cita con ángeles (2003), que es un disco muy marcado por la agresión a Irak, mencioné que en algún lugar no muy lejano me estaba esperando una cita con los ángeles de mi país. Después me di cuenta de que en Cuba los serafines somos sencillamente los cubanos, porque la Revolución fue como Prometeo, que entregó el fuego, del saber, a los mortales. Es por eso que Segunda cita (2010) habla de una persona que se pone unas alas postizas y cuenta lo que haría si fuera un espíritu celeste. Este presunto ángel de la guarda comienza por quejarse de ciertas brumas. Parte de esa niebla se debe a mi creencia de que la llamada ofensiva revolucionaria de 1968 fue un error que todavía estamos pagando. Fue cuando el Estado decidió administrar todas las facetas de la vida nacional y comenzó el laberinto burocrático. Respeto a quien pueda pensar diferente pero, para mí, aquel traspié nos condujo hasta el nudo gordiano de hoy.

O sea que los dolores mencionados en Segunda cita son nuestros. “Sea señora” alude la evolución que la sociedad cubana necesita, invocando a Antonio Maceo y a José Martí, pilares de nuestra nación. “Demasiado” es un bolero que trata de hacer ver cómo los absolutos abruman y generan respuestas. “Trovador antiguo” es un tributo a mis dos orígenes: San Antonio (mi pueblo natal) y San Leopoldo (el barrio habanero donde crecí), desde cuyas ruinas me incorporo al olvido y voto por la vida naciente. “Bendita”, originalmente, fue concebida para un documental. En esta nueva versión agregué una rogativa a la virgen de la Caridad de El Cobre, la Patrona de Cuba.

La mayoría de los textos son acercamientos a la realidad cubana, unos más nítidos que otros. Estoy consciente de que un asunto tan específico puede limitar el interés por el disco, pero tampoco es la primera vez que me encomiendo a aquel proverbio indio que reza: cuenta tu aldea y contarás el mundo.

MC.- La canción “San Petesburgo” la dedica a Gabriel García Márquez. “Él una vez me regaló un argumento parecido para una canción. Era sobre una novia abandonada. Nunca lo usé y años después lo vi infiltrado en una de sus novelas”. ¿Ha utilizado personajes de la mitología literaria más allá de Sinuhé y Camelot?, además de Gabo, ¿qué influencia reconoce del boom latinoamericano?
SR.- Hace unos veinte años tuve la suerte de ser uno de los dos pasajeros de un avión; el otro era el premio Nobel. Aquella nave solitaria volaba rumbo a México por un cielo más negro que un dolor y, entre muchos vaivenes, García Márquez me contaba que a veces se le ocurrían unas pequeñas historias, que no daban para novelas o cuentos, que posiblemente eran canciones sin música. En “San Petersburgo”, lo que más se acerca a lo que él me iba contando es Elena, la novia plantada, porque el resto puede parecer una historia de Pushkin o una película de Bundarchuk. Y la verdad es que no sabría decir por qué se me juntó el mar Báltico con el Caribe.

Pero si de referencias se trata, Poe está en muchas de mis canciones, y también Hoffman, London, Stevenson. Uno de mis primeros temas se llamó “El tábano”, por el personaje de la novela de Ethel Lilian Voynich. “Jerusalén, año cero” habla del Cristo, personaje bíblico. “Cayó una estrella” se la dediqué a Ray Bradbury, por su cuento Calidoscopio. Otras canciones han salido impregnadas de cine, como “Epistolario del subdesarrollo”; o de las artes plásticas, como “Óleo de mujer con sombrero”; y hasta del Holocausto, por un libro de dibujos infantiles del gueto de Terezín, en Checoeslovaquia. Es natural que haya bebido de García Márquez, de Vargas Llosa, de Cortázar, de Fuentes. Les debo mucho a Quiroga y a Rulfo, a Benedetti y a Galeano. Son grandes ilustradores que me acompañan. Borges es un encantador de inteligencias. También hay muchos cubanos habitando mis canciones: Martí, Juana Borrero, Villena, Tallet, Carpentier, Eliseo, Carlos Enríquez, Onelio Jorge, Lezama, Jesús Díaz, Nogueras, Fabelo y todavía algunos más. Y fíjese que no hablo de músicos, porque entonces sería lo de nunca acabar.

MC.- Declaró que sus primeras lecturas fueron: José Martí, Rubén Darío, Juan de Dios Peza, Nicolás Guillén y César Vallejo. ¿Y Neruda? lo pregunto porque la canción “Más de una vez” me recuerda al poema “Sobre mi mala educación” y “Mi casa ha sido tomada por las flores” parece que tiene un remitente en la residencia madrileña de Neruda antes de la guerra civil española
SR.- Supe de Martí, Darío, Peza y Guillén porque, cuando yo era niño, mi padre me los leía en voz alta. Con Vallejo me encontré en la adolescencia; me lo enseñó una musa llamada Emilia Sánchez, en una etapa en que yo, sin saberlo, buscaba voces que me identificaran. De Neruda todo el mundo me advertía que era “peligroso”, que tuviera cuidado con él. Esto hizo que me le acercara con cierto sigilo y posiblemente un poco tarde. La “peligrosidad” de Neruda consiste en su poder de seducción y en que muy fácilmente uno se pone a nerudear, después de conocerlo. Pero eso ya me había sucedido con Vallejo, que me produjo un gran impacto; así que, cuando por fin llegué a Neruda, yo estaba a salvo, vallejeando.

“Sobre mi mala educación” pertenece a Estravagario, quizá el libro más fascinante, si lo hubiera, de Neruda. Recuerdo haberlo descubierto en mi primera visita a Chile, que fue en 1972. Sin embargo “Más de una vez” la escribí tres años antes, a bordo del motopesquero Playa Girón. Respecto al texto que se parece a “Mi casa ha sido tomada por las flores”, voy a buscarlo porque no recuerdo que hayamos sido presentados.

MC.- En 1972 viajó por primera vez a Santiago de Chile, al Séptimo Congreso de las Juventudes Comunistas, un año antes había conocido a una delegación de músicos chilenos; 1990 fue “el año chileno”, y ahora incluye una canción sui géneris: “Carta a Violeta Parra”; ¿quién fuera Víctor Jara?, ¿quién pudiera pertenecer a la Nueva canción chilena?
SR.- Era la primera vez que visitábamos Latinoamérica y nos tocó ir a Chile, justamente durante el gobierno de la Unidad Popular. Nosotros veníamos de un país que había hecho una revolución armada. Chile mostraba el caso insólito de un socialista radical que había llegado al poder a través de las urnas. El Presidente Allende luchaba duro contra las injusticias, pero la furia reaccionaria se le enfrentaba en todas partes. Incluso algunos de la izquierda, que con hechos apoyaban su gobierno, lo agujereaban en la prensa. Cada día había huelgas, mítines y marchas; salir a la calle y enredarse en cualquier enfrentamiento era lo cotidiano. Nosotros, recién llegados, no entendíamos quiénes se daban golpes, pero imaginábamos que donde caían las bombas lacrimógenas encontraríamos compañeros.

Noel Nicola, Pablo Milanés y yo aterrizamos en aquel Santiago enloquecido, gracias a la invitación de Gladys Marín, que por entonces dirigía las Juventudes Comunistas de Chile. Nos había recomendado una amiga común: Isabel Parra. Ninguno de los tres éramos militantes, pero el interés directo de la secretaria general había conseguido que la Unión de Jóvenes Comunistas nos incluyera en su delegación.

El Ilushin soviético besó Pudahuel de madrugada. Hacía un frío espantoso, pero numerosas personas esperaban a los compañeros cubanos. En el conglomerado empezamos a distinguir cabecitas de cantores chilenos. Al primero que yo identifiqué fue a Víctor Jara, porque llevaba la misma gorra marinera de cuando lo conocí en La Habana. Aquel instante en que descubrí su sonrisa se me quedó tan grabado que siempre que llego a ese aeropuerto veo su fantasma. Desde entonces cuido de su recibimiento, así que me reviso antes de pasar por allí.

Entre lo sustancial que le debo a Chile está Violeta Parra. La primera canción que le escuché se llama “La carta”. Por eso ahora le mandé estas líneas, que hubiera querido más alegres, aunque yo sé que ella me entiende. No conozco en extenso a los cantores del Chile más actual, pero sospecho que Patricio Anabalón y Francisco Villa son de los principales.

MC.- “Santiago de Chile” y “Canción urgente para Nicaragua” difícilmente podrían ser interpretadas en ambos países con la misma rabia que al ser escritas, dado que las circunstancias políticas han cambiado; ¿ha compuesto música y letra sobre el ALBA de Latinoamérica?, ¿escribirá algo sobre el golpe de Estado en Honduras?
SR.- “Santiago de Chile” apareció el 11 de septiembre de 1973, mientras la radio repetía que La Moneda estaba siendo bombardeada. No me parece que yo haya escrito esa canción, sino que yo fui escrito por ella. Estoy en cada línea, soy parte de su respiración. “Canción urgente para Nicaragua” nació de la admiración por el triunfo sandinista, pero con prisa, por eso lo de “urgente”. Norma Elena Gadea me había invitado a un acto de solidaridad con Nicaragua que se iba a celebrar en Madrid y me dio vergüenza aparecerme sin un tema a propósito. Total: cuando llegué estaba tan indeciso que ni mencioné que llevaba una canción. Tiempo después se la canté a Juan Formell y le gustó, lo que me dio ánimos para estrenarla cuando fui a Managua.

Siempre he tenido dudas con el arte demasiado explícito. Siempre me he sentido poco seguro en ese mundo, aunque por curiosidad o ejercicio haya jugueteado con él. He admirado a grandes maestros de la poética del mensaje, como Carlos Puebla y Alí Primera. Pero para que yo escriba una canción, como suele decirse, “de contenido”, tiene que salirme tan fluidamente que apenas me dé cuenta que lo hago. Esto no sólo me pasa con la política, también con otras motivaciones de cierta intensidad. Si pienso muy directamente en lo que estoy haciendo, se me materializa demasiado y deja de tener sentido, al menos en términos de invención, que es lo que yo disfruto.

Conversando puedo llamarle infame al golpe de estado en Honduras, que además revela lo que desea para el Sur cierta administración norteña. Tampoco tengo problemas en expresar que el ALBA intenta un modelo superior de relaciones en Latinoamérica y que espero que lo consiga. Me gustaría tener canciones convincentes, que volvieran al mundo solidario con Haití y con el drama africano; que generaran acciones que revertieran el cambio climático y acabaran con las guerras. Pero para que mis opiniones se hagan versos necesito del cortocircuito que me ha hecho escribir quizá no todas mis canciones, pero sí las que valen la pena.

MC.- “Érase que se era” y “Epistolario del subdesarrollo”, nos remontan a La Habana que las nuevas generaciones no conocimos, ¿cómo definiría el Socialismo del siglo XXI en Cuba?
SR.- No me preocupa cómo se llama o de qué siglo es el sistema que gobierna, siempre que sea convincente. El socialismo, como yo lo entiendo, es la forma más racional y justa de distribución, tanto de los recursos planetarios como de los bienes que producimos. Más cuando vemos el crecimiento de la población mundial y el agotamiento de las fuentes naturales. Pero han existido muchos socialismos. Del socialismo que yo puedo hablar es del que conozco desde hace medio siglo.

Cuando hace algunos años el gobierno cubano decretó que no se podría cambiar de sistema político, muchos defendimos nuestro socialismo, conscientes de los logros revolucionarios en la construcción de una sociedad justa. Y no es que se nos escape que hasta las ideas más generosas hay que vigilarlas: vivimos en un mundo cambiante donde algunos conceptos, leyes e instituciones envejecen. Pero si en Cuba ha habido errores de gobierno no es menos cierto que muchas de nuestras dificultades se deben a que no cedemos a las imposiciones imperiales. Contradecir a los poderosos puede ser más cruento que llamarse de determinada manera. Basta con ver la cantidad de partidos y gobiernos que se hacen llamar socialistas, o de izquierdas, y nadie se molesta por eso.

Cuba es tratada como a Prometeo y, además, con mucha hipocresía. Cada sol ve los abusos sin nombre que desde el capitalismo se cometen, pero el socialismo arrastra faltas que sus enemigos saben aprovechar. Hoy no basta con ser pacífico y solidario, ni alcanza con velar por el porvenir: hoy el socialismo debe emular y vencer las pautas de libertad que los consorcios mediáticos recomiendan. Ignoro si un socialismo que juegue y gane en esos campos sería proclamado “Socialismo del siglo XXI”. En cualquier caso, inmediatamente aparecerían nuevas tasas que superar, reales o imaginarias. Por eso, cuando aquella declaración de socialismo a ultranza, yo voté porque nuestro sistema fuera perfectible. No porque debamos satisfacer el gusto de quienes nos desprecian, sino porque cualquier sociedad humana, llámese como se llame, tendrá siempre el deber de superarse.

Luis Eduardo Aute lo supo poner en poesía:
“Que no, que no, que el pensamiento
no puede tomar asiento,
que el pensamiento es estar
siempre de paso, de paso, de paso”

Los gobiernos de Estados Unidos y de Cuba llevan demasiado tiempo atascados en la misma política vieja y sin salida. La Casa Blanca debería levantar sin condiciones su injustificable bloqueo contra Cuba. Y el gobierno cubano no debería esperar al levantamiento del bloqueo para hacer algunas de las mejoras que nuestro país necesita. Para acercarnos a un ideal en el siglo XXI, aún tenemos que soltar mucho lastre.

MC.- Hablando de la vieja Habana, ¿el disco Expedición fue un regreso a la instrumentalización sinfónica aprendida en el grupo de Experimentación sonora del ICAIC?, ¿a partir de Mariposas podemos hablar un nuevo sonido, de una interpretación de orquesta de cámara en Silvio?
SR.- Sin lo aprendido en el Grupo de Experimentación Sonora no hubiera podido llegar a Expedición (2002). Pero para Expedición tuve que esforzarme todavía más, aunque tampoco alcancé lo que hubiera deseado. Para orquestar no basta escribir música. La orquestación es una especialidad en sí misma y requiere de estudios y experiencia. A falta de una formación adecuada, me asesoré técnicamente; los músicos sinfónicos también fueron muy cooperativos. Pero hoy pienso que si vuelvo a escribir para una orquesta grande lo podría hacer mejor.

Siendo una producción agotadora para mis fuerzas (incluso económicas), Expedición tuvo la mala suerte de salir cuando mi disquera histórica en España era absorbida por una trasnacional. Eso contribuyó a que no tuviera una cobertura adecuada. Aún así, y para mi sorpresa, tuvo muy buenas críticas en todas partes. Doy gracias a los locos que las escribieron.

Respecto al ambiente de cámara de Mariposas (1999), en gran medida se debe al elaborado sonido de la guitarra de Rey Guerra. El diálogo de los dos instrumentos acústicos ayuda a reforzar esa atmósfera. Sin embargo a mí me parece que el concepto de cámara empezó a rondarme desde mucho antes, cuando empecé a superponer guitarras en la trilogía del nombre y los apellidos. El arte trovadoresco puede considerarse, por definición, una forma de música de cámara.

MC.- En 2009 murieron Cintio Vitier y Mario Benedetti, el año pasado usted ofreció un recital A dos voces, con Roberto Fernández Retamar, un concepto de conciertos que solían hacer Daniel Viglietti y Mario Benedetti; ¿extraña las dos voces y presencias de los poetas Vitier y Benedetti?
SR.- Conocí a Mario Benedetti cuando los dos estábamos exiliados en Casa de las Américas. Él, del régimen militar uruguayo; yo, del extremismo de algunos de mis compatriotas de los años 60. Mario, con su portafolio y su modestia, parecía un pulcro oficinista que irradiaba ternura, más que el poeta tremendo que ya era. Desde nuestros inicios apoyó a la nueva trova, como cuando nos incluyó en aquel “diálogo con los jóvenes de Nuestra América”. Así nos daba voz, y con ella responsabilidad. Lo recuerdo con Roque Dalton en los primeros conciertos que hicimos en CASA, siempre escuchando las canciones y dándonos aliento. Todavía después, cuando se fue a vivir a España, publicó una antología por allá. Yo he admirado sus cuentos magistrales, su insólita novela El cumpleaños de Juan Ángel (1971), o Primavera con una esquina rota (1982), donde percibo una especie de afinidad con mi vocación de tocar asuntos delicados, esos temas difíciles, porque si nosotros mismos no indagamos en nuestras contradicciones ¿qué vamos a esperar de los que no nos quieren? Mario, con más de 80 años, era el poeta más leído por la juventud hispanoamericana. Era un gigante que, cuando estaba presente, trataba de que no te dieras cuenta.

Cuando conocí a Cintio Vitier no me pasaban por la radio, pero algunas salitas me invitaban a hacer recitales. De muchas presentaciones que hice por entonces, recuerdo, entre el público, las cabezas muy juntas de Cintio y de Fina García-Marruz, presencias que me resultaban desconcertantes porque mi auditorio solía ser más joven, o así pensaba yo, y no de personalidades literarias como ellos. Luego los fotografié en el Parque Lenin, en la peña que Teresita Fernández hacía con el poeta Garzón Céspedes, lugar que atraía maravillas como ellos mismos, o como Marta Valdés. Su presencia en aquellos rincones sin anuncio enseñaba cómo algunos mayores podían ser afines a los espacios alternativos. Por entonces yo no sabía que también ellos eran incomprendidos.

Desde que vivían frente al parque de Vista Alegre les hacía visitas. Después seguimos encontrándonos en tertulias afines y en los hogares de sus hijos, Sergio y José María. Puedo decir que familias mediante, siempre junto a su inseparable Fina, me fue creciendo un gran apego hacia Cintio, que también era músico por un violín muy suyo, y no de Ingres. Haber podido escucharle su serena sabiduría, su refinado humor cubano, su revelador conocimiento de Martí, y aquello de hacerme sentir a veces conversando con mi propio padre, son prendas que su amistad me regaló. Para colmo de deudas, uno de sus últimos escritos fue la nota entrañable que le dictó a Fina para la contratapa de Cancionero (2009). Muy cierto que se echa de menos a los poetas, pero quien conoció a Cintio y a Mario también extraña mucho a sus personas.

MC.- Finalmente, ¿cuándo saldrá su disco Segunda cita?, ¿ya hizo los trazos de una gira por Iberoamérica?
SR.- Segunda cita está terminado desde julio de 2009, pero tuve que salir a cantar por Latinoamérica y pospuse el lanzamiento para cuando regresara. Cuando volví a Cuba, en septiembre, me diagnosticaron una hepatitis que me obligó a hacer reposo y a postergar de nuevo la presentación. Los jóvenes músicos que me acompañan en este trabajo son formidables. El disco valdría la pena sólo por escucharles. Si acaso gustara, podríamos salir a mostrarlo; si no, esperaremos a hacer otro que deseen escuchar. Es muy probable que vea la luz en marzo. Pase lo que pase, creo que en Segunda cita también “he dicho lo mío a tiempo y sonriente”.

http://www.telesurtv.net/noticias/entrev-reportajes/index.php?ckl=449

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=99041

http://laventana.casa.cult.cu/modules.php?name=News&file=article&sid=5298&mode=thread&order=0&thold=0

http://www.lajiribilla.cubaweb.cu/2010/n455_01/455_20.html

29 noviembre, 2009

FELIZ CUMPLEAÑOS SILVIO

Silvio, la Osa Mayor, la cábala egipcia y este domingo entero

29 Noviembre 2009
fuente: http://www.cubadebate.cu


Hoy domingo veintinueve del mes once, a las predicciones amparadas por la cábala egipcia deberá sumarse una clarinada de alegrías grandes, menos grandes, pequeñas y diminutas, porque el cantor de los ángeles, las constelaciones, los unicornios y los héroes, amaneció de cumpleaños.

Este espacio -Palabras- estaba planteándose, entre otras muchas, la tarea de sacar a relucir, con cierta frecuencia, los valores de una canción y su autor. Todo ha coincidido a favor de que iniciemos dicha práctica en la fecha natal de Silvio Rodríguez y a partir de una de sus canciones más especiales: En estos días.


Más allá de apreciar su texto y de escucharla aquí en la forma original elegida por su autor, según aparece en el disco Mujeres, grabado en 1978 y remasterizado en los Estudios Ojalá con vista a su digitalización, En estos días puede encontrarse, por supuesto, en las páginas del Cancionero recién publicado, que los lectores hallarán en librerías del país. A reservas de que algún domingo de estos nos detengamos a comentar tan precioso libro concebido, cuidado e ilustrado por el propio Silvio, vale la pena resaltar, ahora, un detalle que es de agradecer, y es ese acceso que el libro ofrece, mediante la fuente más confiable, al conocimiento de datos como la fecha de composición de la pieza -en este caso 1977-y al disfrute -tal como lo ha dispuesto el autor, frase por frase, palabra por palabra- de su texto deslumbrant






En estos días
todo el viento del mundo sopla en tu dirección.
La Osa Mayor corrige la punta de su cola
y te corona
con la estrella que guía,
la mía.

Los mares se han torcido
con no poco dolor hacia tus costas.
La lluvia dibuja en tu cabeza
la sed de millones de árboles.
Las flores te maldicen sonriendo,
celosas.

En estos días
no sale el sol,
sino tu rostro.
Y en el silencio
sordo del tiempo
gritan mis ojos.

Ay de estos días terribles,
ay de lo indescriptible.

En estos días
no hay absolución posible para el hombre,

para el feroz, la fiera
que ruge y canta ciega:
ese animal remoto
que devora y devora
primaveras.

En estos días
no sale el sol,
sino tu rostro.
Y en el silencio
sordo del tiempo
gritan mis ojos.

Ay de estos días terribles,
ay del nombre que lleven.
Ay de cuanto se marche,
ay de cuanto se quede.

Ay de todas las cosas
que hinchan este segundo.
Ay de estos días terribles,
asesinos del mundo.


Las canciones no se explican: se cantan, se tararean. Suele ocurrir que, de tanto escucharlas en una versión que nos satisface a plenitud, ellas nos vienen luego a la memoria una y otra vez sin pedir permiso. Una canción, como cualquier obra de arte donde interviene la música, pide a gritos -por encima de todo- que se le escuche con atención. Con frecuencia, nos tropezamos con canciones estructuradas a partir del uso y abuso de elementos repetitivos. Muchos las prefieren así, que es como “se pegan” al oído con mayor facilidad. Yo también las disfruto, pero confieso que me hace más feliz dejarme seducir por una canción como ésta de Silvio que les estoy invitando a compartir hoy domingo.

Con esa pinta de sabio que le acompaña desde que diera sus primeros pasos en la composición, Silvio sabe arreglárselas para ir situando en la armazón melódica de una canción como ésta, algunos puntos de referencia muy precisos que nos conducen a apreciarla como un paradigma de eso que llaman ritmo interno.

Cada vez que la escucho, me vienen a la mente esas estrellitas que están colocadas en las puntas del “carrito de la Osa” como velando para que no se zafe la figura, y es que no he visto manera más desprendida de sacarse una canción de entre los escondites que ellas suelen agenciarse antes de dejarse descubrir, que ésta enarbolada por Silvio cuando desglosa acordes de guitarra y los hace progresar, en algunos pasajes, a la par de la palabra; luego, al unísono con la voz; más tarde, cerrando en seco para dejarnos pensando y preguntándonos qué fue lo que, en realidad, quiso decir. Verdadero alarde del buen hacer, resulta ese contraste entre lo irregular de las frases cantadas y el diseño sostenido, estable, que van delineando los dedos sobre la guitarra. Una frase no se parece a la otra; no sabemos si estamos delante de un teorema o de un acertijo; dos o tres enigmas quedan colgando como banderolas que nos invitan a que siempre tengamos algo que preguntarnos. Vale mucho la pena abrazarnos a esta canción sin precedentes, hoy que “todo el viento del mundo” sopla en dirección al autor de sus días. Feliz cumpleaños, Silvio querido.



27 noviembre, 2009

Homenaje a Silvio Rodríguez en Caracas

Caracas, 27 nov (PL) Artistas venezolanos y cubanos anunciaron en Caracas un concierto homenaje al cubano Silvio Rodríguez, con interpretaciones de algunas de sus composiciones, así como lectura de poemas y textos sobre su obra.

Silviando en Caracas. Tributo a un trovador, se presentará el sábado 28 de noviembre a las tres de la tarde en el Museo de Bellas Artes, en Caracas, con entrada libre.

Temas como Pequeña serenata diurna, Causas y azares, El necio, El escaramujo y Te doy una canción, entre otras, serán presentadas por Ismael de la Torre, Danilo Vázquez, Pinky, Pavel Póveda, Charly Salgado, Adrián León, Mauricio Figueiral y Raúl Verdecia.

Asimismo, Dayana Ortiz, Yeniana Ordaz y Julio Viso leerán poemas y textos sobre el artista nacido el 29 de noviembre de 1946 y considerado uno de los mayores impulsores de la nueva canción latinoamericana.

rc/ml

03 noviembre, 2009

Convocan cantata para Silvio Rodríguez en Puerto Rico

La Habana, 2 nov (Cubadebate)

Cantantes y artistas puertorriqueños han organizado una cantata dedicada Silvio Rodríguez, que tendrá lugar el próximo 21 y 22 de noviembre en Corozal, una región al norte de la isla caribeña.

En la convocatoria, llaman a todas las bandas y artistas independientes que conozcan el repertorio de Silvio, para rendirle homenaje al artista cubano con versiones de sus temas más conocidos.

“Si eres músico, independiente o con banda, estás cordialmente invitado a participar de esta noche y de paso nos regalas algunas piezas de Silvio para nuestro deleite musical”, dice el comunicado que llegó a la redacción de Cubadebate.

En escena uno de los artistas plásticos más importantes de Puerto Rico y natural de Corozal, José Luis “Chegui” Rodríguez, quien “pintará en honor a la Cantata de Silvio, simultáneamente con todos nosotros allí en vivo”.

El Café Museo “El yagrumo” es la sede del encuentro, que tendrá lugar, sin costo alguno, el sábado 21 de noviembre, a partir de las 7 de la tarde, y el domingo 22, desde la 1:00 pm. Los interesados pueden contactar a los organizadores en la siguiente dirección en Facebook.


Fuentes: RHC, AIN, GRANMA, TRABAJADORES, JUVENTUD REBELDE, PL, REUTER, EFE, IPS, ANSA, AFP, XINHUA, TASS, DPA, AP.

31 octubre, 2009

Estrenan la obra teatral Y sin embargo, se mueve

Dirigida por Carlos Alberto Cremata, la muestra cerró la jornada inaugural del XIII Festival Internacional de Teatro de La Habana José Luis Estrada Betancourt

por
estrada@juventudrebelde.cu

30 de Octubre del 2009 0:07:57 CDT

No pudo haber tenido mejor colofón la jornada inaugural del XIII Festival Internacional de Teatro de La Habana que el estreno, por La Colmenita, de Y sin embargo, se mueve, original de Alexander Jmélik, y dirigida formidablemente por Carlos Alberto Cremata.

La magnífica puesta en escena de Y sin embargo... tuvo lugar en el Teatro de la Orden Tercera, donde fue ovacionada por un público que rió, lloró, pero, sobre todo, reflexionó, y en el que se encontraban el titular de Cultura Abel Prieto Jiménez y el cantautor Silvio Rodríguez, cuyas canciones les fueron tomadas «prestadas» al autor de El problema y La maza.

Finalizada la función, Silvio se acercó a esos pequeños que juegan de una manera muy seria al teatro, y los felicitó. «Es muy importante decir cosas como estas. Si lo dicen los mayores o aquellos que son un poquitín más jóvenes que ustedes, levanta sospecha. Pero, de los niños... ¿quién va a desconfiar?»

Y sin embargo..., que estará en cartelera en ese propio espacio hasta el próximo lunes, siempre a las 6:00 p.m., excepto este domingo (4:00 p.m.) se estrenó después que el XIII Festival abriera oficialmente en el Centro Cultural Bertolt Brecht, donde primero la Ópera de la Calle convocó a un público entusiasta para luego dar paso a un sobrio espectáculo que tuvo como centro a Carlos Pérez Peña, premio nacional de Teatro 2009.

Pocos minutos bastaron para que jóvenes y consagrados actores nos mostraran cómo permanece muy viva la escena cubana; cómo acoge desde lo más universal hasta lo indiscutiblemente cubano.

Abiertas están ya las más de 15 salas capitalinas y las de Matanzas, Villa Clara y Cienfuegos, que convidan a apreciar las cerca de 60 obras del patio y foráneas que evidenciarán que a 50 años de Revolución, el teatro cubano —tema del coloquio que comienza hoy— se mueve... ¡y de qué manera!


Magníficas las actuaciones del pequeño Olito Tamayo y de Yanín Penalba en Y sin embargo, se mueve. Fotos: Raúl Pupo

29 octubre, 2009

Comienza esta tarde XIII Festival de Teatro de La Habana

jueves, 29 de octubre de 2009
AIN

Por: Octavio Borges Pérez



El XIII Festival de Teatro de La Habana será inaugurado oficialmente hoy a las cuatro de la tarde en el Centro Cultural Bertolt Brecht, en esta capital.



El espectáculo se iniciará con una actuación del grupo Opera de La Calle, y después en la sala Tito Junco se presentarán un destacado grupo de actores cubanos, quienes bajo la dirección artística de Carlos Díaz ofrecerán avances de lo que propone esta edición.



Dedicada a los 50 años del teatro en la Revolución, a la cita concurren agrupaciones de 17 países, las cuales junto a la delegación cubana, protagonizarán cerca de un centenar de puestas en escena, hasta el próximo ocho de noviembre.



La primera obra en subir a las tablas, hoy a las siete de la tarde en el Teatro de la Orden III del Convento de San Francisco de Asís, será “Y sin embargo se mueve”, un estreno del grupo La Colmenita basado en la música y los textos del trovador Silvio Rodríguez.



En un breve aparte con la AIN, Carlos Alberto Cremata, director de La Colmenita, adelantó que esta función será por invitación, pero que el público podrá disfrutar la obra desde mañana hasta el domingo, siempre a partir de las seis de la tarde.



Explicó que los propios niños actores interpretaran en vivo las canciones de Silvio, en una obra que apuesta por el mejoramiento humano, el valor de la fantasía y de las cosas aparentemente pequeñas.


La parte cubana está integrada por obras representativas de este medio siglo de teatro en Revolución, y serán presentadas en todas las salas capitalinas, además de las subsedes de Matanzas, Cienfuegos y Villa Clara.



El evento teórico se realizará del 30 de octubre al siete de noviembre, en la sala Villena de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, la Casa del ALBA y la Casona de Línea.



En él se debatirán temas como Teatro musical contemporáneo, Teatro y compromiso político, Stanislavski siempre, y Teatro alemán contemporáneo: creación y reflexión crítica, entre otros.



Además se impartirán talleres para estudiantes en varios espacios como el Instituto Superior de Arte, las escuelas Nacional de Arte y de Instructores de Arte, y la Fundación Ludwig.

05 octubre, 2009

Bienaventurada (escrito por Silvio)

Quizá la había visto antes en Cuba, pero siempre me ha parecido que conocí a Mercedes Sosa en el estadio de béisbol de Santiago de los Caballeros, en la República Dominicana, una noche de diciembre de 1974. Ella se incorporaba a “7 días con el pueblo”, un festival de canción comprometida que se venía celebrando desde hacía dos o tres jornadas. Aquella noche las luces del estadio parecían romper la oscuridad y el pueblo reclamaba a sus cantores. En el pequeño espacio en que nos apretábamos los que esperábamos turno, me las arreglé para ubicarme al lado de ella, presentarme y decirle lo que la admiraba. Por último, azorado de mi propia locuacidad, tuve la mala pata de brindarle un trago, que rechazó arrugando la nariz. Mal comienzo, me dije.

La recuerdo otra noche, también recién llegada, en este caso a Cuba, para más señas en Casa de las Américas, ella junto a nuestra amiga común, Haydee Santamaría. Fuimos un grupito de cantores a recibirla, a gozar del privilegio de tenerla cerca por un rato. Por entonces la acompañaba un asombroso guitarrista que llamaba Pepeto, el que lamentablemente no mucho después falleció. Entre Mercedes y Pepeto, más que conjunción, había un estado de gracia.

La recuerdo también en Managua, en un Festival por la paz. Estaban Alí Primera, Chico Buarque, Isabel Parra, Daniel Viglietti, los hermanos Mejía Godoy y muchos más. Pocas veces como aquel día tuve un flujo de comunicación tan intenso con Mercedes. Fue algo extra verbal, una empatía poderosa que ocurrió entre ella y yo. Alguien que pasaba nos hizo un par de fotos que recogen un poco el momento. Siempre que las veo me estremezco.

A principios de los años 80 me designaron para presentarla en Varadero, en uno de los dos festivales de la canción que dirigió la Nueva Trova. Y a mí, que tanto me corto en esos lances y que salgo sin guión, se me ocurrió decir que se trataba de alguien cuyo nombre era oro en la historia de la canción latinoamericana... Me acuerdo que mientras la ovacionaban yo me bajé de allí con la sensación de haber dicho una estupidez, por comparar a Mercedes con el también llamado vil metal.

Hoy, con el dolor de la pérdida presente, lejos de aquel agitado Varadero, me doy cuenta de que dije lo correcto. Mercedes ―como Yupanqui y Violeta― es oro sustancial de las raíces de Los Andes, tesoro de nuestro patrimonio sin tiempo.

Bienaventurada es Mercedes Sosa.