24 noviembre, 2006
Los 8 de A guitarra…, los 60 de Silvio
Este sábado 25 y domingo 26 de noviembre, el espacio A guitarra limpia arriba a su octavo aniversario: ocho años de permanencia que, contra todas las dificultades, han estado como tatuados por el deseo y también por la responsabilidad que ha asumido como suyo el Centro Pablo, sin dudas, guardián de los sueños trovadorescos contemporáneos.
Y como de soñar de trata y trabajar es una manera, también, de soñar, pero con los ojos abiertos, la fiesta por el aniversario ocho de A guitarra limpia se ha diseñado como tributo de los trovadores a uno de los principales iniciadores de la nueva trova cubana: Silvio Rodríguez, próximo a cumplir 60 de vida.
La idea inicial era realizar un concierto con las canciones de Silvio, pero cuando la noticias se regó, algo típico en la idiosincrasia cubana, las peticiones comenzaron a llover; entonces se tomó la decisión de realizar un ciclo de dos conciertos titulados Te doy una canción, en clara alusión al antológico tema de Silvio.
Esos conciertos se realizarán en el patio del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau (Muralla No. 63, entre Oficios e Inquisidor La Habana Vieja), los días 24 (viernes) y 25 (sábado) de noviembre a las cinco de la tarde.
Hasta el momento han confirmado su participación treinta y seis trovadores de todas las tendencias y generaciones. Ellos son. Augusto Blanca ("Paula"), Ariel Barreiro ("Maricosán"),
Alberto Faya ("Mi lecho está tendido"), Alain Garrido ("Para mirar nacer"), Ángel Quintero
("Canción de luz"), Charly Salgado ("Acerca de los padres"), Diego Cano ("Cuántas veces al día"), Dúo Ariel y Amanda ("Canto arena"), Dúo Cofradía ("Si seco un llanto), Dúo Karma ("Que ya viví, que te vas"), Dúo Lien y Rey ("La resurrección"), Enriquito Nuñez ("Locura"), Erick Sánchez ("Nubes de alivio"), Fernando Bécquer ("No vayas a cerrar los ojos"), Frank Delgado ("Ella salió"), Junior Navarrete ("En mi calle"), Gerardo Alfonso ("La historia de las sillas), Heidi Igualada ("Esto no es una elegía"), Ihosvany Bernal ("Defensa del trovador"), Inti Santana ("El guije"), Jorge García ("La maza"), Juan Carlos Pérez ("Canción de navidad),
Leonardo García ("La gaviota"), Manuel Argudin ("Tu imagen"), Marta Campos ("La gota de rocío"), Norge Batista ("Sueño con serpientes"), Pepe Ordás ("El dulce abismo"), Samuell Águila, (autor e interprete de "Fuiste", canción dedicada a Silvio), Silvio Alejandro ("Testamento"), William Vivanco ("Me he dado cuenta de que miento"), Vicente Feliú ("Te doy una canción"), Yamira Díaz ("En el claro de la luna").
También han confirmado su participación los trovadores Diego Gutiérrez, Ireno García, Eduardo Sosa y Lázaro García aunque aún no han definido qué tema de Silvio interpretarán.
El destacado guitarrista Alejandro Valdés acompañará a algunos trovadores.
transmision de los DOS conciertos mañana sabado y domingo, 5 p.m. hora de cuba. en
www.aguitarralimpia.cubasi.cu
Los 60 de Silvio
Sábado 25 y domingo 26 de noviembre de 2006
5 p.m. (hora cubana)
en el sitio: www.aguitarralimpia.cubasi.cu/
08 noviembre, 2006
Recibe Silvio Rodríguez distinción Rubén Martínez Villena
La Habana, Cuba.- El cantautor Silvio Rodríguez recibió la distinción Rubén Martínez Villena otorgada por el órgano de gobierno provincial en homenaje al 30 aniversario de la Fundación de la Habana.
Silvio expresó que esa distinción “le tiraba de una parte de sus sentimientos fuertemente” y lo vinculaba de una manera muy concreta a ese gran hombre que fue Rubén Martínez Villena.
Agregó, además, que ese premio le servía de apoyo para culminar un trabajo comenzado sobre los versos del escritor.
La obra de este cantautor natural de San Antonio de los Baños, se encuentra, al decir de la critica especializada envuelta en un halo mágico que ha hecho que canciones como “Unicornio azul”, “Yo soy de donde hay un río” y Llegué por San Antonio de los Baños, trascienden en el tiempo y sean hoy como ayer cantadas por las nuevas generaciones.
Sobre el secreto de componer sus canciones expresó: “A José Antonio Méndez una vez le oí decir que el compositor tenía que ser sincero, me puse muy contento por que siempre soy sincero, sobre todo cuando hago una canción, en ese momento uno no puede mentir, uno puede mentir en otros pero en ese mucho menos. Entonces creo que eso es algo que se identifica con todas las personas, a nadie le gustan las mentiras”. (07.11.2006)
25 octubre, 2006
Silvio, Juan Formell y el mexicano Delgadillo producen película en Cuba
AFP
25/10/2006 10:32
La Habana. El cantautor cubano Silvio Rodríguez, el músico Juan Formell y el trovador mexicano Fernando Delgadillo aparecen entre los productores asociados de la película Mañana, que participará en diciembre en el Festival de La Habana, informó este miércoles el diario Juventud Rebelde.
Otros que también han contribuido por esa vía a la ópera prima del realizador cubano Alejandro Moya son los pintores Ernesto Rancaño, Alejandro Leyva (Kcho) y Carlos Guzmán.
"La historia es un viaje profundo a la interioridad de una familia cubana de hoy para revelar los peligros de la irresponsabilidad, la intolerancia y la inconsciencia", dijo al diario al refirse a la cinta, que será mostrada a la prensa a mediados de noviembre.
El rol protagónico recayó sobre un estudiante de actuación, Rafael Ernesto Hernández, secundado por jóvenes como Violeta Rodríguez, Hugo Reyes, Dayana Molina, Yurelis González, Amanda Sánchez, David González, Lieter Ledesma, Leonardo Benítez y otros.
También incorpora a los experimentados Enrique Molina, Adria Santana, Mario Balmaseda, Coralita Veloz, Dianelis Brito y Serafín García.
23 octubre, 2006
Los Cinco sufren los zarpazos de una bestia, aseguró Silvio Rodríguez
Benito Joaquín Milanés (Especial para la AIN)
La Habana, 23 oct (AIN) Lo que sufren los Cinco son los zarpazos de una bestia contra una luz insoportable, aseguró Silvio Rodríguez al referirse a los cinco luchadores antiterroristas cubanos presos en cárceles de Estados Unidos.
En el programa "Una luz en lo oscuro", de Radio Rebelde, el trovador comentó especialmente para Los Cinco los temas de su reciente CD "Érase que se era".
"Ellos son hombres que están resistiendo el embate de siglos de historia, la presión de injusticias que se han convertido en costumbres, en leyes, en poder aparentemente inamovible... " opinó Silvio durante su diálogo con la periodista Arleen Rodríguez Derivet, conductora del programa.
Todo el mundo tiene su Moncada, es uno de los más de veinte temas de "Érase que se era", y al presentarlo opinó que los cinco "...están viviendo todavía su propio Moncada, que es más largo y en algunos aspectos tan o más difícil que el Moncada original".
"Hay que decir que parte del sosiego de nuestras vidas, parte de la paz de que gozamos está abonada por los que murieron en el asalto al Moncada y también por el sacrificio de ustedes. Esa es una verdad incuestionables", agregó.
Silvio pidió también "que esa prisión fecunda desaparezca cuanto antes y que muy pronto se puedan reunir con sus familiares y con el pueblo que los espera".
De esa manera el famoso trovador cubano, ratificó su comunión absoluta con la creciente opinión pública mundial que clama por la liberación de los cinco Héroes cubanos, que sufren condenas en cárceles de Estados Unidos por luchar contra el flagelo del terrorismo.
La prisión de los cinco cubanos ha sido considerada por importantes juristas, organizaciones internacionales como la ONU, personalidades y otras muchas voces del mundo, como violatoria de los derechos humanos, y de la propia constitución de los Estados Unidos de América.
Una luz en lo oscuro, sale al aire cada domingo desde las 10 y 30 de la noche hasta la medianoche, por FM y AM a través de las frecuencias de Radio Rebelde.
El programa es uno de los más importantes espacios creados por las radiodifusoras cubanas para difundir al mundo la verdad acerca de la causa por la excarcelación de Antonio Guerrero, Fernando González, Gerardo Hernández, Ramón Labañino y René González.
fuente:Más información sobre los 5 Héroes en: http://www.adelante.cu/5heroes/index.php
http://www.adelante.cu/noticias/26/10/23/5.heroes.silvio.php
palabras de Silvio en la entrega de la medalla Haydee Santamaria
Silvio Rodríguez • La Habana
Día Nacional de la Cultura.
Hermanas y hermanos queridos:
Llevar a Yeyé sobre el pecho es una invitación a ser honestos, a ser humanos cabalmente y acaso a disparar verdades a la redonda, como el Che la quiso a ella y se lo dijo. En los fueros de cada uno de nosotros, llevar a Yeyé sobre el pecho tiene un extra, o varios, que cada cual sabrá. En el mío consiste en hundir más, si cabe, aquella única dedicatoria que me hizo en vida: “Silvio, compréndeme y quiéreme”.
Para los que invariablemente la quisimos, causa regocijo que exista una distinción con el nombre de Haydée Santamaría Cuadrado, aún cuando pensemos que la gloria de Haydée trasciende las medallas. Su nombre dignifica al país que tanto amó, si la honra se trata de dimensión humana. Abel, Haydée, Aida, Aldo y Adita. Estirpe acaso trágica por avatares de la suerte, mujeres y hombres de un patriotismo y de una fidelidad ejemplares. Y si resulta insólito ver a Haydée convertida en este tipo de símbolo, es por su personalidad sencilla, a veces incluso juguetona. Ahora mismo me parece que está aquí, a mi lado, diciéndome: no te lo creas, Silvio, no me cristalices, yo no soy algo inmóvil, yo sigo siendo un alma creadora. Y pienso entonces que Haydée, nuestra Yeyé, sin dudas no es un símbolo inerte, como tampoco lo sería, para quienes le conocieron, el activo párroco Félix Varela, o aquel ardoroso joven universitario, llamado Julio Antonio Mella. Llevar a Yeyé sobre el pecho me conduce a Rubén, por aquello de que “el Gran Culpable / se alberga tras la sabia protección de la frente.” Y es que la dimensión de Haydée se nutre de muchos manantiales. Junto a la heroína del Moncada reluce su contribución a la unidad Latinoamericana, con la gran obra de su vida, que es esta Casa de las Américas. Cada vez que un cubano cante a Violeta Parra, ahí estará Haydée y también siempre que un artista no sea estigmatizado por criterios mediocres. Quizá algún día la Argentina inaugure la medalla Francisco Urondo. Puede que en El Salvador llegue a existir la distinción Roque Dalton, no sólo para los mejores poetas de su tierra sino también para sus mejores hijos. En toda esa y en mucha otra justicia por venir, estará Haydée Santamaría Cuadrado. Todo ese y mucho otro bien que podríamos enumerar, representa esta medalla que, por cierto, no entiendo cómo Roberto Fernández Retamar no lleva entre los primeros.
Llevar a Yeyé sobre el pecho, estoy seguro, va más allá de lo imaginado por cualquiera y mucho más allá de lo que yo creo merecer. Lo acepto, respetuoso de algunas costumbres, pero la verdad es que prefiero seguirla llevando un poco más adentro, vigilante de las miserias que puedan acecharme propias o ajenas , para seguir atendiendo sus regaños maternos y sus alertas amorosas. No importa si discutimos. Con un ser semejante, lo mismo da quien tenga la razón. Dice Alfredo Guevara que le gustaría faltar alguna vez a la promesa que le hizo, para poder sentir cómo Yeyé le hala los dedos de los pies alguna madrugada y, aunque sea de esa forma, seguir conversando con ella.Todos los que conocimos su honestidad quemante, su esencia piadosa y su pasión por la justicia estamos en las mismas. El vacío que nos dejó tiene una dimensión irremplazable. Por eso estamos todos contigo, Alfredo, esperando a que la transparente hermandad de Yeyé se nos aparezca. Ojalá que sea pronto.
Muchas gracias.
Palabras en la ceremonia de entrega de la Medalla Haydée Santamaría en la Sala Che Guevara de la Casa de las Américas, Ciudad de La Habana, 20 de octubre de 2006, Día Nacional de la Cultura.
fuente:
http://www.lajiribilla.cu/2006/n285_10/285_23.html
26 septiembre, 2006
El bálsamo de la Trova
Crónica del concierto de Silvio.
Lunes 18 de Septiembre en Madrid
Por Carlos Querol
A las puertas del puchero mágico me sonreí cuando pensé en todos aquellos aprendices que, como yo, habrían viajado desde sus escondites más inusitados para celebrar el aquelarre de la música de Silvio en pleno corazón del ruido capitalista. Me sonreí y los miré, porque no acertaba a adivinar el rostro que debiera llevar un aprendiz de brujo. «Que levante la mano la guitarra», pensé y de nuevo me apoderé de una frase que no era mía y, como reafirmándome, pronuncié ese pensamiento que se vertió en palabras que me sonaban a invocación y a principio de sueño, y allí me aferré.
Entré en el puchero del sueño cuando aún no se había encendido el fuego y comencé a imaginar el proceso de elaboración y los ingredientes de la pócima. Se cerró la tapa, se apagaron las luces, se encendió el fuego, se volvió a abrir la tapa y se vio finalmente el ojo del brujo, Silvio, que recorría la sala a través de su mano en forma de catalejo, que a buen seguro debía ser un calidoscopio de mil realidades.
Inauguró, pues, su embrujo arrojándonos agua del mar al caldero y con ella, una dosis de escaramujo y el izquierdo a saber. Aunque la cocción acababa de comenzar, los aplausos eran ya las burbujas del caldo oceánico y desde entonces hervimos a fuego lento. A esta ebullición se unieron las estrellas de aquella constelación de algunos afortunados, Casiopea, que se debilitaban al contacto con el calor del público. Silvio probó la suerte de una habanera y cantó al exilio irreparable, reinventando abismos y tallas del día en el claro de la luna, y continuó hechizando con un sorprendente punto cubano que trajo del campo más campechano para recordarnos que hay días y flores; y para elevar su rabia a la condición de vocación, en la que imperios asesinos de niños obtuvieron su merecido rechazo en la olla que empezaba a borbotear con más ánimo. A este punto llegó la historia de un olvidado que hacía volar el papalote a los niños y que se fue a bolina y en picado hacia la muerte para hallar el respeto de su pueblo. Acercándose todavía más a la poesía, Silvio exaltó al que, a su juicio, es el mejor poeta cubano de su generación, Luis Rogelio Nogueras, y declamó un poema desgarrador sobre el olvido de Auswitz: Halt!, que precedió a la llamada urgente del embrujo de mil y una noches en Bagdad, convocando y evocando al solitario Sinuhé. Luego, fue canto arena la espuma de ovaciones que se encaramó hasta los vértices de la sala y allí nos asomamos para presenciar su cita con ángeles, un encuentro que no sólo pretendía saldar cuentas, sino resaltar además la estupidez de las guerras; un encuentro utópico al que asistieron, entre otros, los aclamados Lorca y Allende.
Llegó el primer descanso, que abrió paso a un tema del Trío Trovarroco. Pero la tregua se fue y Silvio volvió preguntándose a dónde van aquellas aguas cotidianas y pasajeras que nos inundan de momentos que quién sabe si volverán a ser algo. Lo que volvió a ser, tras echarlo en el caldero, fue otra canción, sueño con serpientes, y el altavoz que estalló en el primer punteo fue la lengua de una serpiente, que avisó de su carácter mordaz a un Silvio que no se amedrentó porque sabe que su lucha en la revolución viene siendo tarea de cada día. Cantó la historia del soldado que no pudo vencer la gloria de la guerra y que sucumbió ante la gaviota. El ansia de libertad fue más alegre en la pequeña serenata diurna, que entonaba un estribillo casi milagroso, un regalo feliz de la vida. Y como acechaba constante el delirio, levantó el pincel y nos embadurnó de amores inconstantes y cobardes y el mosaico de todos los rostros en su horizonte resultó en un óleo de mujer con sombrero, que hizo llorar lágrimas de pintura para el brebaje. Llegábamos casi a la mitad del concierto, cuando el brujo parió dos símbolos de revolución: en alusión a Fidel, el necio se conjugaba en lealtad de los principios que se forman día a día; con admiración al Ché, estremeció al flamante fuego de la vida, que se reavivó en la era está pariendo un corazón.
El puchero incandescente rebosó ya desde este punto hasta el final de su elaboración. También desde entonces, desaparecería después de cada canción mientras nosotros, como burbujas que explotan de júbilo, ya no dejamos de pedir canciones que agraciaran el sabor que iba dejando aquel potaje. En medio de tantos deseos apareció ojalá, que correteó por todas las bocas maldiciendo a las malas musas. Luego homenajeó a su oficio a través de la guitarra que une generaciones y no deja envejecer a la canción de
Lo que le siguió después fue un mensaje subliminal: el día en que voy a partir, pero nosotros guardábamos ese instante de felicidad y no nos queríamos marchar. Nadie se movía porque todos pertenecíamos al mismo magma y Silvio continuó con otro aviso, quien tiene viejo el corazón, pero ¿quién quería abandonar el sortilegio? El público, incansable, venía pidiendo un toque mágico, una maravilla caída del cielo que confundiera los olores anteriores y transformara en poción única e irrepetible el amasijo de canciones. Así cayó la gota del rocío definitiva, que inundó la sala o el caldero, e hizo explotar un amor al rojo vivo que se impregnó en nosotros como bálsamo contra la inercia y el desconsuelo. Sólo entonces podía acabar el concierto, porque el amor ya estaba reinventado y la pasión servida.
21 septiembre, 2006
Video: de Television Cubana
| Television Cubana. Cancion: Yo te invito a caminar conmigo. Origenes de la Nueva Trova. Cortesia de Arrebatus.com. | |