23 octubre, 2006

Los Cinco sufren los zarpazos de una bestia, aseguró Silvio Rodríguez


Benito Joaquín Milanés (Especial para la AIN)

La Habana, 23 oct (AIN) Lo que sufren los Cinco son los zarpazos de una bestia contra una luz insoportable, aseguró Silvio Rodríguez al referirse a los cinco luchadores antiterroristas cubanos presos en cárceles de Estados Unidos.

En el programa "Una luz en lo oscuro", de Radio Rebelde, el trovador comentó especialmente para Los Cinco los temas de su reciente CD "Érase que se era".

"Ellos son hombres que están resistiendo el embate de siglos de historia, la presión de injusticias que se han convertido en costumbres, en leyes, en poder aparentemente inamovible... " opinó Silvio durante su diálogo con la periodista Arleen Rodríguez Derivet, conductora del programa.

Todo el mundo tiene su Moncada, es uno de los más de veinte temas de "Érase que se era", y al presentarlo opinó que los cinco "...están viviendo todavía su propio Moncada, que es más largo y en algunos aspectos tan o más difícil que el Moncada original".

"Hay que decir que parte del sosiego de nuestras vidas, parte de la paz de que gozamos está abonada por los que murieron en el asalto al Moncada y también por el sacrificio de ustedes. Esa es una verdad incuestionables", agregó.

Silvio pidió también "que esa prisión fecunda desaparezca cuanto antes y que muy pronto se puedan reunir con sus familiares y con el pueblo que los espera".

De esa manera el famoso trovador cubano, ratificó su comunión absoluta con la creciente opinión pública mundial que clama por la liberación de los cinco Héroes cubanos, que sufren condenas en cárceles de Estados Unidos por luchar contra el flagelo del terrorismo.

La prisión de los cinco cubanos ha sido considerada por importantes juristas, organizaciones internacionales como la ONU, personalidades y otras muchas voces del mundo, como violatoria de los derechos humanos, y de la propia constitución de los Estados Unidos de América.

Una luz en lo oscuro, sale al aire cada domingo desde las 10 y 30 de la noche hasta la medianoche, por FM y AM a través de las frecuencias de Radio Rebelde.

El programa es uno de los más importantes espacios creados por las radiodifusoras cubanas para difundir al mundo la verdad acerca de la causa por la excarcelación de Antonio Guerrero, Fernando González, Gerardo Hernández, Ramón Labañino y René González.

Más información sobre los 5 Héroes en: http://www.adelante.cu/5heroes/index.php

fuente:
http://www.adelante.cu/noticias/26/10/23/5.heroes.silvio.php

palabras de Silvio en la entrega de la medalla Haydee Santamaria

Una invitación a disparar verdades
Silvio Rodríguez • La Habana


La Habana, 20 de octubre de 2006,
Día Nacional de la Cultura.

Hermanas y hermanos queridos:

Llevar a Yeyé sobre el pecho es una invitación a ser honestos, a ser humanos cabalmente y acaso a disparar verdades a la redonda, como el Che la quiso a ella y se lo dijo. En los fueros de cada uno de nosotros, llevar a Yeyé sobre el pecho tiene un extra, o varios, que cada cual sabrá. En el mío consiste en hundir más, si cabe, aquella única dedicatoria que me hizo en vida: “Silvio, compréndeme y quiéreme”.

[] Para los que invariablemente la quisimos, causa regocijo que exista una distinción con el nombre de Haydée Santamaría Cuadrado, aún cuando pensemos que la gloria de Haydée trasciende las medallas. Su nombre dignifica al país que tanto amó, si la honra se trata de dimensión humana. Abel, Haydée, Aida, Aldo y Adita. Estirpe acaso trágica por avatares de la suerte, mujeres y hombres de un patriotismo y de una fidelidad ejemplares. Y si resulta insólito ver a Haydée convertida en este tipo de símbolo, es por su personalidad sencilla, a veces incluso juguetona. Ahora mismo me parece que está aquí, a mi lado, diciéndome: no te lo creas, Silvio, no me cristalices, yo no soy algo inmóvil, yo sigo siendo un alma creadora. Y pienso entonces que Haydée, nuestra Yeyé, sin dudas no es un símbolo inerte, como tampoco lo sería, para quienes le conocieron, el activo párroco Félix Varela, o aquel ardoroso joven universitario, llamado Julio Antonio Mella.

Llevar a Yeyé sobre el pecho me conduce a Rubén, por aquello de que “el Gran Culpable / se alberga tras la sabia protección de la frente.” Y es que la dimensión de Haydée se nutre de muchos manantiales. Junto a la heroína del Moncada reluce su contribución a la unidad Latinoamericana, con la gran obra de su vida, que es esta Casa de las Américas. Cada vez que un cubano cante a Violeta Parra, ahí estará Haydée y también siempre que un artista no sea estigmatizado por criterios mediocres. Quizá algún día la Argentina inaugure la medalla Francisco Urondo. Puede que en El Salvador llegue a existir la distinción Roque Dalton, no sólo para los mejores poetas de su tierra sino también para sus mejores hijos. En toda esa y en mucha otra justicia por venir, estará Haydée Santamaría Cuadrado. Todo ese y mucho otro bien que podríamos enumerar, representa esta medalla que, por cierto, no entiendo cómo Roberto Fernández Retamar no lleva entre los primeros.

[] Llevar a Yeyé sobre el pecho, estoy seguro, va más allá de lo imaginado por cualquiera y mucho más allá de lo que yo creo merecer. Lo acepto, respetuoso de algunas costumbres, pero la verdad es que prefiero seguirla llevando un poco más adentro, vigilante de las miserias que puedan acecharme propias o ajenas , para seguir atendiendo sus regaños maternos y sus alertas amorosas. No importa si discutimos. Con un ser semejante, lo mismo da quien tenga la razón. Dice Alfredo Guevara que le gustaría faltar alguna vez a la promesa que le hizo, para poder sentir cómo Yeyé le hala los dedos de los pies alguna madrugada y, aunque sea de esa forma, seguir conversando con ella.

Todos los que conocimos su honestidad quemante, su esencia piadosa y su pasión por la justicia estamos en las mismas. El vacío que nos dejó tiene una dimensión irremplazable. Por eso estamos todos contigo, Alfredo, esperando a que la transparente hermandad de Yeyé se nos aparezca. Ojalá que sea pronto.

Muchas gracias.

Palabras en la ceremonia de entrega de la Medalla Haydée Santamaría en la Sala Che Guevara de la Casa de las Américas, Ciudad de La Habana, 20 de octubre de 2006, Día Nacional de la Cultura.


fuente:
http://www.lajiribilla.cu/2006/n285_10/285_23.html

26 septiembre, 2006

El bálsamo de la Trova

Crónica del concierto de Silvio.

Lunes 18 de Septiembre en Madrid

Por Carlos Querol


A las puertas del puchero mágico me sonreí cuando pensé en todos aquellos aprendices que, como yo, habrían viajado desde sus escondites más inusitados para celebrar el aquelarre de la música de Silvio en pleno corazón del ruido capitalista. Me sonreí y los miré, porque no acertaba a adivinar el rostro que debiera llevar un aprendiz de brujo. «Que levante la mano la guitarra», pensé y de nuevo me apoderé de una frase que no era mía y, como reafirmándome, pronuncié ese pensamiento que se vertió en palabras que me sonaban a invocación y a principio de sueño, y allí me aferré.

Entré en el puchero del sueño cuando aún no se había encendido el fuego y comencé a imaginar el proceso de elaboración y los ingredientes de la pócima. Se cerró la tapa, se apagaron las luces, se encendió el fuego, se volvió a abrir la tapa y se vio finalmente el ojo del brujo, Silvio, que recorría la sala a través de su mano en forma de catalejo, que a buen seguro debía ser un calidoscopio de mil realidades.

Inauguró, pues, su embrujo arrojándonos agua del mar al caldero y con ella, una dosis de escaramujo y el izquierdo a saber. Aunque la cocción acababa de comenzar, los aplausos eran ya las burbujas del caldo oceánico y desde entonces hervimos a fuego lento. A esta ebullición se unieron las estrellas de aquella constelación de algunos afortunados, Casiopea, que se debilitaban al contacto con el calor del público. Silvio probó la suerte de una habanera y cantó al exilio irreparable, reinventando abismos y tallas del día en el claro de la luna, y continuó hechizando con un sorprendente punto cubano que trajo del campo más campechano para recordarnos que hay días y flores; y para elevar su rabia a la condición de vocación, en la que imperios asesinos de niños obtuvieron su merecido rechazo en la olla que empezaba a borbotear con más ánimo. A este punto llegó la historia de un olvidado que hacía volar el papalote a los niños y que se fue a bolina y en picado hacia la muerte para hallar el respeto de su pueblo. Acercándose todavía más a la poesía, Silvio exaltó al que, a su juicio, es el mejor poeta cubano de su generación, Luis Rogelio Nogueras, y declamó un poema desgarrador sobre el olvido de Auswitz: Halt!, que precedió a la llamada urgente del embrujo de mil y una noches en Bagdad, convocando y evocando al solitario Sinuhé. Luego, fue canto arena la espuma de ovaciones que se encaramó hasta los vértices de la sala y allí nos asomamos para presenciar su cita con ángeles, un encuentro que no sólo pretendía saldar cuentas, sino resaltar además la estupidez de las guerras; un encuentro utópico al que asistieron, entre otros, los aclamados Lorca y Allende.

Llegó el primer descanso, que abrió paso a un tema del Trío Trovarroco. Pero la tregua se fue y Silvio volvió preguntándose a dónde van aquellas aguas cotidianas y pasajeras que nos inundan de momentos que quién sabe si volverán a ser algo. Lo que volvió a ser, tras echarlo en el caldero, fue otra canción, sueño con serpientes, y el altavoz que estalló en el primer punteo fue la lengua de una serpiente, que avisó de su carácter mordaz a un Silvio que no se amedrentó porque sabe que su lucha en la revolución viene siendo tarea de cada día. Cantó la historia del soldado que no pudo vencer la gloria de la guerra y que sucumbió ante la gaviota. El ansia de libertad fue más alegre en la pequeña serenata diurna, que entonaba un estribillo casi milagroso, un regalo feliz de la vida. Y como acechaba constante el delirio, levantó el pincel y nos embadurnó de amores inconstantes y cobardes y el mosaico de todos los rostros en su horizonte resultó en un óleo de mujer con sombrero, que hizo llorar lágrimas de pintura para el brebaje. Llegábamos casi a la mitad del concierto, cuando el brujo parió dos símbolos de revolución: en alusión a Fidel, el necio se conjugaba en lealtad de los principios que se forman día a día; con admiración al Ché, estremeció al flamante fuego de la vida, que se reavivó en la era está pariendo un corazón.

El puchero incandescente rebosó ya desde este punto hasta el final de su elaboración. También desde entonces, desaparecería después de cada canción mientras nosotros, como burbujas que explotan de júbilo, ya no dejamos de pedir canciones que agraciaran el sabor que iba dejando aquel potaje. En medio de tantos deseos apareció ojalá, que correteó por todas las bocas maldiciendo a las malas musas. Luego homenajeó a su oficio a través de la guitarra que une generaciones y no deja envejecer a la canción de la Trova. Y añadió a su receta los adjetivos con que debieran llamar los poetas a Playa Girón. Silvio escribía su propia historia y nos la ofrecía después en te doy una canción, que llegaba a cada uno en punzadas íntimas que nadie quería dejar escapar. Reivindicó en la maza los instintos, la autocrítica, el equilibrio o el verbo para reencontrarnos con el sentido de las pequeñas cosas. Junto a éste, elevó el nombre de la amistad y la escribió en letra de piel sobre cada uno de los aprendices que entregaba sus brazos.

Lo que le siguió después fue un mensaje subliminal: el día en que voy a partir, pero nosotros guardábamos ese instante de felicidad y no nos queríamos marchar. Nadie se movía porque todos pertenecíamos al mismo magma y Silvio continuó con otro aviso, quien tiene viejo el corazón, pero ¿quién quería abandonar el sortilegio? El público, incansable, venía pidiendo un toque mágico, una maravilla caída del cielo que confundiera los olores anteriores y transformara en poción única e irrepetible el amasijo de canciones. Así cayó la gota del rocío definitiva, que inundó la sala o el caldero, e hizo explotar un amor al rojo vivo que se impregnó en nosotros como bálsamo contra la inercia y el desconsuelo. Sólo entonces podía acabar el concierto, porque el amor ya estaba reinventado y la pasión servida.

21 septiembre, 2006

Video: de Television Cubana

Television Cubana. Cancion: Yo te invito a caminar conmigo. Origenes de la Nueva Trova.

Cortesia de Arrebatus.com.

20 septiembre, 2006

Silvio en Sevilla (2)

Silvio recupera hoy en la Cartuja su cancionero inédito


El cantautor cubano presentará en directo las canciones de 'Érase que se era', disco que reúne sus primeros temas, compuestos entre 1960 y 1970

foto: carlos lazarich
silvio. El cantautor cubano, ayer, a las puertas del Ayuntamiento.

por F. CAMERO


sevilla. "Tengo una relación particularmente intensa con la gente de Sevilla. Eso lo nota perfectamente uno en los conciertos. Llevaba ya mucho tiempo tratando de venir aquí, pero hasta ahora nadie me había escuchado. Pero he vuelto, y desde luego espero hacerlo en muchas otras oportunidades". Silvio Rodríguez hablaba ayer así poco después de ser recibido en el Consistorio por el alcalde, Alfredo Sánchez Monteseirín. Rodríguez, o mejor, Silvio, actúa esta noche, a partir de las 22 horas, en el Auditorio de la Cartuja. Las localidades para el concierto, patrocinado por Diario de Sevilla, están ya agotadas.

El cantautor cubano, de gira por España (ha visitado ya Pontevedra, Baracaldo, Pamplona, San Sebastián, Logroño y Zaragoza y cerrará su agenda, tras pasar por Sevilla, el lunes y el martes de la próxima semana en Madrid), presenta su último disco, Érase que se era, un doble álbum en el que, explica, ha realizado un proceso de "auto-arqueología". Lo que significa que ha recuperado canciones inéditas que compuso en las décadas de los 60 y 70, antes que debutase con el elepé Días y flores.

Silvio (San Antonio de Los Baños, Cuba, 1946), uno de los mayores exponentes de la Nueva Trova Cubana –como Pablo Milanés o Amaury Pérez–, tiene veinte discos a sus espaldas, entre ellos Rabo de nube (1980), Unicornio (1982), Tríptico (1984), Silvio (1992) y Mano a mano (1993), trabajo éste que gozó de gran popularidad en España y que, como indica su título, es un duelo feliz y bien engrasado con Luis Eduardo Aute. Tiempo y experiencia que parecen haberle ayudado a perfeccionar su particular cuadratura del círculo: seducir y convertir en auténticos adeptos a un público que, en muchos casos –casi con toda seguridad la mayoría– no comulga con su acérrima defensa de Fidel Castro y su régimen.

Y es que en las canciones de Silvio Rodríguez tanto importa la forma como el fondo; la indudable altura lírica de sus textos como su inquebrantable apoyo a la revolución castrista, a otras causas de la izquierda más o menos caduca y denuncias de los desmanes del neoliberalismo.

El contexto cubano actual es inexorablemente propicio para que Silvio hable de política. Pero Silvio no quiere ni oír hablar de la enfermedad de su amigo Fidel ni está dispuesto a especular sobre el futuro de Cuba tras la muerte del Comandante o a señalar síntomas de fatiga en el Gobierno de La Habana. En su visita a San Sebastián, el cantautor habló por última vez de política, antes de advertir a los periodistas de que no volvería a hacerlo. Ayer, en Sevilla, se limitó a agradecer el cariño con el que le trató el alcalde y el calor de los sevillanos.

"Si la revolución es verdadera, debe continuar. Es el momento de la verdad", dijo el compositor en la capital donostiarra el pasado día 6. En esa ocasión, aprovechó también para reivindicar, una vez más, la figura de Ernesto Che Guevara, "una persona –afirmó– que no se callaba los defectos de la revolución" y de la que, lamentó, "se han difundido muchas calumnias contra él, como que era un asesino y mataba homosexuales".

Silvio Rodríguez defiende, en cualquier caso, que la mayoría de sus canciones "pueden extrapolarse y ajustarse a diversas realidades", más allá de su jamás disimulada identidad política.

Esta noche, los asistentes a su concierto podrán escuchar, más que probablemente, su famosísima Ojalá, uno de sus muchos temas emblemáticos, junto a piezas como El papalote, Oda a mi generación o Epistolario del subdesarrollo.


fuente:
www.diariodesevilla.com

Silvio en Sevilla

Actuó Silvio Rodríguez en Sevilla

Madrid (PL).- El cantautor cubano Silvio Rodríguez actuó en La Cartuja, Sevilla, con lo cual prosiguió su gira española iniciada en agosto.

En declaraciones a la prensa andaluza, uno de los fundadores de la Nueva Trova cubana confesó que tiene una relación particularmente intensa con la gente de Sevilla. Eso lo nota perfectamente uno en los conciertos, aseguró.

Dijo que llevaba tiempo tratando de ir, "he vuelto, y desde luego espero hacerlo en muchas otras oportunidades".

Silvio fue recibido en el consistorio por el alcalde, Alfredo Sánchez Monteseirín, con quien trató diversos temas y habló sobre la actuación de esta noche en el Auditorio de la Cartuja y cuyas entradas ya están agotadas.

El cantautor cubano ya actuó en Pontevedra, Baracaldo, Pamplona, San Sebastián, Logroño y Zaragoza donde presentó su último disco "Érase que se era".

Se trata de un doble álbum en el que, según explicó, realiza un proceso de "auto-arqueología", pues recupera canciones inéditas que compuso en las décadas del 60 y 70, antes que debutase con el larga duración "Días y flores".

Fuente: PL

Foto: Silvio en Madrid

Foto:
Luis Enrique Saldaña Alvarado.
Periodista
Fotógrafo Profesional
9505-0761 460-8031
Madrid España

Silvio en Madrid

20-09-2006
Silvio Rodríguez conmueve al público madrileño con su mejor trova de amor y de guerra

EP


A golpe de versos y acordes de guitarra, al más puro estilo de los cantautores de siempre, el cubano Silvio Rodríguez logró llenar esta noche el Palacio de Congresos de Madrid y llevar a su público al deleite, en la que será la última etapa de su gira de presentación del disco "Erase que se era".

En un escenario sencillo, Silvio se presentó ante sus fieles de buen humor, cómodo y dispuesto a disfrutar de sus amigos dentro y fuera del escenario. De hecho, el "maestro de la nueva trova cubana" volvió a arroparse con la sensual flauta de su mujer Niurka y, en esta ocasión, del excepcional trío de Santa Clara "Trovarroco".

El resultado es un sonido limpio, pulido y profesional que aleja a Silvio de los deslices más experimentales y orquestales de los últimos años, para llevarlo a terrenos intimistas, que no rehuyen de su vocación más emocional.

Pareciera que Silvio ha decidido volver a los orígenes, a la búsqueda del sentimiento de su público más fiel, el cual trufó cada minuto de la actuación de muestras de cariño y respeto no sólo hacia el cantante, sino también a todo su imaginario ideológico y musical.

Tanto fue el esfuerzo de cercanía del cubano, que pasadas las dos horas de actuación, las voces se repetían pidiendo temas, lanzando deseos y lemas a la Revolución como si de un pequeño bar se trata. Con un tono entre divertido y agradecido el propio Silvio, miembro del Parlamento cubano, apuntó: "Esto parece una asamblea".

Pero el público había decidido amortizar a fondo los 61 euros de su entrada y durante casi tres horas le obligaron a mostrar el emocionante desgarro de su particular voz. Tras repasar lo mejor de su obra, "El Necio", "La maza", "La Era", "Te doy una canción", en esta ocasión, y de forma literal, a Silvio sólo se le perdió su "Unicornio azul". Mañana, Silvio y su corte repetirá en el mismo escenario poniendo punto y final a una gira que le ha llevado con igual éxito a las ciudades de Pontevedra, Baracaldo, Pamplona, San Sebastián, Logroño, Zaragoza y Sevilla. Las entradas ya están agotadas.


fuente:
http://www.rebelion.org/