23 agosto, 2009

La embestida contra Juanes

por Juan Balboa
APRO


La Habana— Cuando el cantautor colombiano Juanes arribó por primera vez a Cuba, el pasado 24 de junio, ya traía en sus maletas 50 permisos aprobados por el Departamento de Estado y del Tesoro para que músicos de Estados Unidos y Puerto Rico se presenten el próximo 20 de septiembre en la Plaza de la Revolución de esta ciudad.

Desde que decidió en mayo pasado realizar en La Habana el segundo concierto llamado ‘Paz sin Fronteras’, nada ha sido improvisado en la organización de uno de los eventos musicales que ‘pasará a la historia’ por el número de asistentes que convocará: entre 500 y 700 mil personas, según las estimaciones del músico Amaury Pérez, principal organizador del concierto por la parte cubana.

Cada paso que ha dado el multipremiado músico colombiano ha sido estudiado con detalle. Nada, ni las protestas surgidas en Miami, Florida ni las amenazas a su esposa embarazada y a él, ni el anuncio de un supuesto boicot comercial a sus discos lo han orillado a cancelar el concierto en Cuba.

Con gran sigilo e inteligencia, Juanes (Juan Esteban Aristizábal) planeó todo, va siempre un paso delante de sus detractores de Miami, a decir de Amaury.

“Juanes es un hombrecito porque me lo ha demostrado. él trató de conciliarlos a todos: los cubanos de Miami y los cubanos de La Habana. Ha tratado que todo sea bajo el concilio, pero no ha logrado el concilio. Juanes nunca puso en duda el venir. Yo nunca he visto a Juanes vacilando”.

Lo expresa sin vacilar Amaury Pérez, fundador de la llamada Nueva Trova Cubana, en entrevista con APRO.

“A esta hora esto es un tren que no hay quien lo pare”.

El cantautor cubano hace un símil de las protestas del exilio cubano de Miami con una guerra sucia en contra de un “gesto de amistad” que pretende Juanes con un concierto ‘blanco’, sin color, ni predominio de una raza, sin ideologías.

“Los cubanos de Miami nos bombardean con granadas, cohetes, cañones... Sólo por el hecho de que Juanes pueda venir con sus compañeros y cantar libremente en Cuba, opinar lo que se les dé la gana. Cantar sus canciones, que un público tremendo los aplauda y los reciba con los brazos abiertos”, señala una y otra vez.

Confirma que el gobierno cubano no ha puesto ninguna condición a Juanes para realizar el concierto.

“Nada, nada de condiciones”, insiste, y explica que la lista de invitados al magno evento del 20 de septiembre será responsabilidad del propio Juanes, “quien es el verdadero director artístico”.

El autor de ‘Acuérdate de Abril’ revela que Juanes, “con la absoluta libertad que tiene”, se ha encontrado con cantantes cubanos que radican en La Florida. Sostuvo una amplia reunión con Emilio Estefan, a quien no pudo convencer de asistir al recital de La Habana


Bendición de Clinton


Unas semanas antes de su arribo a la capital cubana, Juanes buscó la bendición de Hillary Clinton, secretaria de Estado de los Estados Unidos; de Thomas Shannon, vicesecretario adjunto; y del director para América Latina de Consejo de Seguridad Nacional, Dan Restrepo.

Precavido como es, Juanes planificó todo de tal manera que la reacción de la comunidad cubana en Miami no afectará la organización.

Entrevistado en su departamento de toda la vida ubicado en la zona exclusiva de Miramar, Amaury Pérez habla de la “honestidad y transparencia” de Juanes; da detalles de la cena en La Habana en la que se decidió formalmente organizar el concierto, y saca a relucir una gama de calificativos para un exilio cubano “que no acaba de aprender de sus errores históricos”, refiriéndose en particular con dureza a Willy Chirino y María Conchita Alonso.

¿Cómo se decide hacer el concierto?

– El vino a Cuba hace un mes y medio, estuvo 24 horas, y conversando con el viceministro de Cultura, Abel Acosta, me llamaron para asistir a una cena el 24 de junio. Lo fui a saludar. Yo ya lo había conocido hace bastantes años cuando él estaba haciendo la promoción de su primer disco en México.

“él me preguntó, en esa ocasión, sobre Cuba, me dijo que admiraba la música de Silvio (Rodríguez) y mi música. Me preguntó que si la música de él se conocía en Cuba, le dije que las primeras canciones, sobre todo ‘Adiós le Pido’, se escuchaban en la radio.

“Asistí a la comida junto con Silvio Rodríguez. Ahí nos saludamos. El vino con esta idea de hacer este concierto, estaba muy entusiasmado. Nuestro viceministro Abel Acosta le explicó que si estaba dispuesto asumir las consecuencias y las represalias que esto traería. El dijo que estaba consciente y asumía los riesgos.”

¿Ustedes sabían que se había reunido con Hillary Clinton?

–Cómo no, él lo dijo, él fue muy honesto. El dijo que lo primero que había hecho es reunirse con Clinton. Siempre ha tenido la idea de invitar a músicos de Estados Unidos y Puerto Rico; como sabemos, los artistas de Puerto Rico están condicionados por las leyes norteamericanas del bloqueo.

“El había ido a entrevistarse con Hillary Clinton, nos mostró una fotografía con Thomas Shannon y Dan Restrepo. Que si bien no le habían dado el apoyo oficial le expresaron su aprobación pues consideraban que era importante el intercambio cultural con Cuba. Le aprobaron 50 permisos para igual número de músicos estadunidenses y puertorriqueños.

“Todo eso lo habló con nosotros. No dijo nombres de los artistas que vendrían. El tenía una idea de invitar un grupo de artistas. Es cierto que en ese momento (la cena del 24 de junio) el sólo se estaba confirmando a él mismo.

“La voz cantante fue Juanes. Los artistas los escogía Juanes, eso no hay duda. En esa conversación surgió la idea de los Van Van. Juanes se puso feliz porque recordó que en algunos conciertos, cuando era muy joven, él les abrió el espectáculo en Colombia.

“Cuba no le impuso ningún artista. Cuando nos reunimos no había lista de artistas cubanos, él traía algunas ideas. El iba a escoger a los artistas que él quisiera. En ese momento no había nombres de extranjeros ni cubanos. Ahí sale el nombre de Silvio, a mí me pide que participe y surgen en la comida los Van Van.

“Nosotros queríamos que hubieran muchos más, pero de qué tamaño podría ser ese concierto, es un concierto que tiene que tener un límite y la idea es que los invitados, los artistas que el público cubano no puede ver, sean los que tengan más participación.

“En esa comida él invitó a Silvio a que cantara, Silvio sin mediar condición alguna le dijo que sí. Yo también le dije que sí. El no nos puso ninguna condición sobre qué deberíamos cantar, nosotros tampoco le pusimos ninguna condición. Nada, nada, nada...

“Una de las preguntas que él hizo era sobre los espacios más grandes que teníamos. Se habló de la Plaza de la Revolución. Es el lugar que nosotros tenemos más grande para ofrecer conciertos y eso. Yo incluso le expliqué que la Plaza no sólo tenía un simbolismo político e ideológico, también religioso.

“Le hice la historia de la primera misa que se hizo en la Plaza de la Revolución. Recientemente triunfaba la Revolución y un comandante rebelde que era cura, el padre Sardiña, ya fallecido, ofició la primera misa de la Caridad del Cobre. La madre de Fidel Castro estuvo como feligresa de esa misa. También el papa Juan Pablo II ofició una misa masiva en la Plaza de la Revolución.

“Le expliqué que se habían hecho muchos conciertos ahí. Yo recordaba uno de la Nueva Trova Cubana, después uno que hizo Silvio, Fito Páez y Luis Eduardo Aute. No sería la primera vez que se hacía un concierto masivo en ese lugar.

“Ahí sale la idea de Abelito Acosta de que yo sea el organizador por la parte cubana. Porque tengo experiencia, he organizado muchas actividades masivas, artísticas por supuesto, no políticas. Tengo alguna experiencia y Juanes no tiene en Cuba una infraestructura de producción para estar aquí montando el espectáculo.

“Hay que ayudarlo para montar: tarimas, luces, audio, pantallas, los acondicionamientos lógicos para un evento de tal magnitud. Todo mundo está de acuerdo. Esto es mucho trabajo para mí, además tengo que cantar.”

¿Platíqueme qué solicitó o cuáles fueron las condiciones que puso Juanes?

– Los requerimientos que son: primero, que no se politizara el evento, de ambas partes, ni de los artistas que vienen ni de los organizadores. Se le dijo que no sería politizado por la parte cubana. Segundo, aceptó que se hiciera en la Plaza de la Revolución. Tercero, él pidió que se poncharan la televisión a dos manos (cubana-colombiana), se le dijo que sí; pidió que la señal fuera libre y abierta. Cualquier país en el mundo puede tomar la imagen sin que mediara dinero. Puede engancharse a la señal cubana y transmitirla sin permiso de ningún tipo, se le dijo que sí.

“Otro requerimientos fue no lucrar con el concierto. Que no se hiciera un DVD, que no se hiciera un disco, que no tuviera ninguna comercialización. Que la política de mercado no estuviera dando vuelta aquí. Y finalmente, pidió que no se reservaran espacios especiales para nadie, sea artista o funcionario”.

No hay comentarios.: